Entramos en la era del consumo social de noticias

“El anuncio más importante de Apple en años para las organizaciones de noticias”. Así define “Nieman Lab” el lanzamiento de “News”, una especie de Flipboard que viene a sustituir a la fallida “Newsstand”. Las compañías tecnológicas más importantes del mundo han iniciado una carrera por dominar la distribución de contenidos periodísticos ante la que los medios no van a tener más remedio que claudicar.

Haz, produce, diseña…pero después asume la pérdida de control de lo creado. Éste parece ser el futuro que le espera a la prensa a tenor de los últimos movimientos que están realizando agentes externos a la industria de las noticias: las startups tecnológicas.

Hoy en día el contenido es el rey, y poco importa de dónde proceda. Jonah Peretti, consejero delegado de “BuzzFeed”, es consciente de que “en un mundo ideal a uno debería de darle igual cómo se consume nuestro contenido”. Y ese consumo ya se está realizando fundamentalmente en las redes sociales, donde las noticias aparecen mezcladas entre sí y las marcas individuales quedan desdibujadas. Las compañías tecnológicas están empezando a tomar las riendas de la distribución de los contenidos informativos y los medios se verán envueltos en una batalla por llamar la atención de los usuarios, no desde las web originales, sino en el mayor número de plataformas posibles.

Apple acaba de presentar su aplicación “News” que viene a sustituir la ineficaz “Newsstand”. El servicio, que estará disponible en los dispositivos de Apple, presenta artículos de diferentes editores en portada al estilo de Flipboard, donde los editores podrán reclamar el 100% de los ingresos que genere la publicidad o el 70% si la plataforma hace la venta. El analista de prensa Alan Mutter cree que la aparición de “News” podría volver irrelevante a Flipboard; sin embargo desde esta plataforma ya se han apresurado a señalar que lo que ofrece Apple con “News” es lo que ellos llevan haciendo los últimos cinco años y dejan la puerta abierta a una posible colaboración para poder crecer juntos, ya que “en estas batallas nunca hay un único ganador”.

Facebook, por su parte, ha puesto a disposición de los editores la posibilidad de publicar directamente sus artículos en la red social con la herramienta “Instant Articles”. Al igual que Apple, tiene un reparto de los beneficios publicitarios del 100% si venden anuncios dentro de sus artículos o una proporción de 30%-70% si es Facebook quien lo hace. También ofrece la posibilidad de realizar un seguimiento de los datos y el tráfico a través de comScore y otras herramientas de análisis.

Snapchat presentó este año Discover, una plataforma de distribución de contenido que permite descubrir material de canales como CNN, MTV o National Geographic durante tan solo 24 horas y Google cuenta con el lector de noticias Google Play Kiosco.

Ingresos publicitarios, promoción, acceso a nuevas herramientas de edición o financiación para desarrollar productos digitales, como el fondo “Digital News Initiative” que Google ha puesto en marcha en Europa. Ésta es la cara A de la colaboración entre las plataformas tecnológicas y los medios de comunicación. ¿Pero cuál es la cara B? Fundamentalmente, la pérdida de control de su material, lanzado en múltiples plataformas de terceros que no llevan tráfico a la home. Y la frustración que provoca comprobar que la visibilidad de una noticia depende de un algoritmo creado por compañías que no producen ni un solo contenido pero se lucran con el material de los medios.

La incertidumbre que produce este cambio de paradigma ha provocado entusiasmo y alarma a partes iguales. Mark Thompson, consejero delegado del “New York Times”, asegura que Apple News y otras plataformas de terceros les permiten llevar su periodismo a una audiencia de millones de consumidores a los que no llegarían a través de sus productos digitales. Aunque la defensora del lector, Margaret Sullivan, ha escrito un artículo en el que reconoce que, con los acuerdos con Apple y Facebook, “NYT” se está moviendo en un territorio arriesgado en el que debe mantener un delicado equilibrio entre ceder su periodismo caro de producir de forma gratuita y conservar a ese millón de suscriptores digitales que tanto les ha costado convencer para que pagaran por él. En su opinión, lo que está en juego es proteger la confianza de los lectores en su credibilidad. “Y no hay una app para eso”, advierte.

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